27 de febrero de 2018

24 de febrero de 2018




Desfrío no es el revés del frío, no es tampoco calor. Es una temperatura en metamorfosis que no existe, que pasa del frío de lo vivo en el límite norte (-25º) a la temperatura estable, algor mortis, de la escucha, de la extrema atención (25º). Que entrega el propio magma para hundirse en el centro solar, en la contemplación de los núcleos escindidos y encadenados de la explosión (15.000.000º). Es el itinerario de un pájaro varado que no puede migrar, que se separa de su bandada para permanecer quieto en el frío, atento a sus crujidos, a sus reverberaciones, a los ensueños de la hibernación, y por fin al cese de la máquina de las imágenes. Lo que vuela a la inversa, excava hacia arriba, se sumerge en lo contraído por escisión. Lo que moja sus plumas en fuego y vuela junto a otras aves separadas (patos abrasados, grullas de luz).




22 de febrero de 2018





No sé si ha sido el cumpleaños, mi abuelo o los gorriones (o todo unido) lo que me ha hecho recordar algo que escribí hace  5 años.




Las flores son un misterio profundo como el bosque



.

En el recorrido diario por aquella casa pequeña, en la que la vida transcurría de igual modo en la sala que en los patios, tu mirada se encontraba con aquel gran cuadro donde dos niños rubios de ojos claros, de caritas gordezuelas y sonrosadas jugaban en cualquier jardín. 
Vestidos con la ropa de los domingos, o al menos eso te parecía a ti.
El ángel de la guarda, tras ellos,  invisible a sus ojos, les protegía.

Quizás fuese la forma de contarle entonces  a los niños, morenos y de ojos oscuros, sin pelo ensortijado, que los ángeles existían.

Cuando eras una niña con ojos de búho -por lo menos- (es un piropo que él te dijo una vez) tu abuelo te contó,  que siendo él un chavea, curaba a los gorriones. Sanados volaban  y él los veía alejarse contento.

Un siglo después viviste una época de oscuridad...

Abre la puerta niña que el día va a comenzar
se marchan todos los sueños
qué pena da despertar 
(Triana)

...dejaste de creer en los ángeles.

El hielo se rompe, agua cristalina.
La niebla se disipa.
Te gusta contemplar el espectáculo lento del flotar de la niebla, todo va apareciendo de forma suave, en una especie de acomodo a los sentidos, de transición, de despertar en algo parecido a un ronroneo, quizás son los gorriones, o los abejarucos, anunciando un nuevo día. 


...el señor Silvino, el señor Florindo y el señor Jardim murieron, se construyeron edificios en el lugar de las casas, pero sospecho que por debajo de esas construcciones de cinco y seis y siete y ocho y nueve pisos, en un sitio cualquiera bajo marquesinas y sucursales de banco, el señor Paulo aún cura, con cuerdas y cañas, las alas de los gorriones...
(António Lobo Antunes)

Y ahora sabes que existen las cartas sin palabras, algunas tienen una flor, otras una música, otras son una preciosa amalgama de colores. Otras son un gesto de cui(da)do.

Y ahora sabes que los ángeles de la guarda existen. Y tu abuelo, como el señor Paulo, sigue curando a los gorriones.



20 de enero de 2018




20 de enero, el santo de mi abuelo



En un tiempo difuso veo con total claridad a mi abuelo preparándose el desayuno, el mismo cada día: un tazón de leche con azúcar, que migaba con el trozo de pan más duro que encontraba en la panera. Lo cortaba  a pequeñas y finas rebanadas con su navaja, que era tan delgada y afilada como una hoja de afeitar. La leche la calentaba  en la hornilla de gas, con el fuego justo para no quemar los bordes del cacito.

Cada día daba cuerda a su reloj de pulsera.






13 de enero de 2018

9 de enero de 2018







Guardar quiere decir mirar con atención y también cuidar. Guardar es prestar atención, cuidar, respetar, vigilar para que no haya daño. Guardar y resguardar expresan nuestro modo fundamental de ser. Guardamos para proteger, amparar, para preservar del mal y de la desaparición. Como cuando alguien guarda un recuerdo. No por casualidad,  la memoria es uno de los modos privilegiados de cuidar.







29 de diciembre de 2017






don´t talk to strangers
(Dio)

1



Has vuelto a retrasarte,
pero la novedad
no es ésa, siempre te retrasas,
siempre lo has hecho,
y la tensión que asoma mientras pones
los platos
o remueves el guiso que nunca está en su punto
es otra cosa,
el barbecho de un cielo inapetente
que calla lo que ha visto,
el frío seco que da en hueso
cuando abres la puerta y no es nadie.



2



El miedo,
es el miedo otra vez, piensas, mientras la luz
se hace más fuerte
en el patio interior y la mañana
arranca sin certezas,
tan sólo la voz de una niña
en el piso de al lado, un ruido
de puertas y ascensores
para gentes seguras de su oficio,
nombres redondos,
y la leche que hace un momento pusiste al fuego
se quema.



3


La cosas que te dicen
son muy sensatas, pero
no te interesan,
están muy lejos de ayudarte,
y sólo
por respeto te paras a escucharles,
sin impaciencia,
mientras hundes el pie entre malentendidos
y el silencio prospera
como un tumor en la garganta, tienes
razón, no lo había pensado,
y el paso fiel, el ojo acuoso.



4



Lo que sueñas es una mancha
en las horas, un tallo negro
que se extiende a hurtadillas
y pone sus tentáculos aquí,
donde la sangre
es débil, donde el aire se vuelve más escaso
y hiere,
y tu nombre no está en ninguna boca,
y todo el día
vas y vienes entre dos aguas
sobre el fiel de ti misma,
tratando de no ahogarte.




5


Desiertos de los días, demonios de mis noches,
decidme,
¿qué fue de la materia que fue vida,
en qué acabaron
la sangre y su latido, el agua
crispada de deseo?
Ya no quedan preguntas,
tan sólo una insistencia muda,
como el dormir,
y la niña que el tiempo ha disuelto
jugando
con la noche, con los demonios, consigo misma.










Poemas: Jordi Doce
Fotografías: Ernst Haas, Todd Hido, Gerhard Ritcher, Lars Raun, Rinko Kawauchi ,  Leonie Hampton, Rinko Kawauchi, Robert  y Shana Parkeharrison, Manuel Alvarez Bravo, Seijun Suzuki, Valeria Cherchi, Carla van de Puttelaar, Hideyuki Katagiri








 Tratado sobre el vacío


                                                      
En una librería accidentalmente terminé en la sección sobre el Tao o –más precisamente– junto al Tratado sobre el vacío. Me regocijé, porque ese día yo estaba perfectamente vacío. Qué reunión tan inesperada: el paciente encuentra al doctor y el doctor guarda silencio.






20 de diciembre de 2017




Siempre almaceno datos inútiles.
El corazón del camarón está en su cabeza,
el de la ballena tiene el tamaño de un auto
y unas venas por las que podríamos nadar.
En la tierra caen diez toneladas de polvo espacial.
Las estrellas mueren y a veces continúan vivas.
Todo es, en su actitud, tan extraño y supuesto.
La sombra que buscamos, por ejemplo,
todavía desconoce el momento de la huida.
Muchas son las voces en un solo cuerpo.
Dame coraje para entender quién habla.