Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario

con el silencio de la casa vacía

y en que no es súbita ni gratuita, sino

una creación, como el crecimiento de un árbol.

Nadie lo ve, pero detrás de la corteza

crece otro círculo en los anillos que se expanden.

Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro,

pero por ese trabajo hacia dentro el árbol se eleva,

sus penachos brillan, y sus hojas destellan.

(May Sarton)

10 de diciembre de 2017






El caballo


Me desperté en medio de la noche y encontré
a un caballo muy quieto sobre mi cama.
Amigo mío, qué alegría verte, le dije,
está nevando y debías sentir frío
y soledad en tu establo allá abajo
junto al granjero y su esposa, ambos muertos.

Déjame que te arrope y compruebe
si hay algún terrón de azúcar en la cocina,
como el que vi una vez a un hombre con chistera
darle a una yegua en un circo. Aunque temo
que te hayas ido cuando vuelva; de modo que mejor
será quedarme en tu compañía en esta oscuridad.



7 de diciembre de 2017







El pájaro




Casi todos [los nidos] se componen de un tejido o trama de plantas, ramitas flexibles o largos filamentos de vegetales; pero más que un tejido es una condensación, una especie de fieltro de materiales mezclados, metidos, ingeridos con esfuerzo y perseverancia uno dentro de otro, lo que demuestra un arte laborioso y un trabajo tan enérgico que para llevarlo a cabo serían insuficientes el pico y la garra. El utensilio real es el cuerpo del pájaro mismo, su pecho, con el que prensa y aprieta los materiales hasta volverlos absolutamente dúctiles para mezclarlos y sujetarlos a la obra general.
En el interior, el instrumento que imprime al nido la forma circular es también el cuerpo del pájaro, el cual gira constantemente apartando de todos lados la pared hasta conseguirlo.
Así, pues, el nido es el pájaro mismo, su forma y su esfuerzo más inmediato, podríamos decir su sufrimiento, y cuyo resultado no obtiene sino por medio de una presión de pecho constante. No existe en el nido brizna de hierba que para que tome y conserve la curva no haya sido mil y mil veces apretada con el pecho, con el corazón, con menoscabo de la respiración ciertamente, con palpitaciones.
(…)
El nido es una creación del amor.